lunes, enero 08, 2007

CHÚCAROS


Que tal, hace mucho que tengo descuidado este espacio y quiero retomar su uso compartiendo un trabajo que hice para la universidad. Puede que suene ñoño, pero creo que puede ser interesante para algunos, ya que se trata de una observación de los policías bachilleres de una estación de transmilenio.
Gracias al creciente monopolio del transporte público por parte de este medio y la eficiencia de su servicio una gran parte de la población bogotana interactuamos con estos personajes uniformados que resguardan cada estación. La observación fue realizada con el propósito de saber si hay un patrón por el cual ellos consideran gente sospechosa; aunque la observación se hizo solo en una estación y no es una muestra considerable para responder completamente la pregunta, da algunas luces a las motivaciones y comportamientos de los auxiliares bachilleres.
Espero que lo disfruten, aprendan algo y, sobre todo, que lo comenten.

INTRODUCCIÓN
Todos los que alguna vez hemos usado el sistema Transmilenio nos percatamos de la presencia de estos jóvenes uniformados que resguardan la entrada de cada estación revisando las maletas de todo el que quiere entrar. Pero no revisan todas las maletas ni están alerta todo el tiempo. ¿Acaso hay gente a la que consideran sospechosa y gente a la que no? Este informe presenta resultados de una observación realizada con el fin de encontrar las causas de las variaciones en el cumplimiento del deber de estos personajes. Las observaciones consistieron en vigilar la estación de Transmilenio de Las Aguas en sesiones de aproximadamente dos horas cada una, interactuando con los auxiliares encargados de custodiarla. Cada acontecimiento o testimonio que llamó mi atención fue registrado en un diario de campo que constituyó la base de datos de este informe.
El informe presenta primero la descripción del sitio, las normas y los actores que participan en la labor de los bachilleres. Continua describiendo las relaciones entre dichos actores partiendo de los auxiliares, es decir, la relación de los auxiliares con cada uno de los actores, incluida la relación entre ellos. Para finalizar se presenta un planteamiento de conclusiones al analizar lo observado.
DESCRIPCIÓN DEL SITIO
Las observaciones fueron realizadas en la estación de Transmilenio de Las Aguas, ubicada en la carrera tercera con calle diecinueve (sobre la carrera). La estación esta compuesta de un solo vagón metálico con dos accesos que se dirigen hacia el norte y sur. Los auxiliares permanecen en estos accesos. Cada acceso tiene tres barandas, dos a los costados y una tercera que divide el espacio en dos zonas que desembocan en los torniquetes, siendo éstos la última instancia del acceso. Una de las zonas pasa por la caja, ésta está truncada por barandas cortas con el fin de moldear la fila de la gente que se dirige a la caja en zigzag. La segunda es un acceso directo a los torniquetes para la gente que ha comprado su pasaje previamente. Todas las barandas están aproximadamente a un metro de altura. Las barandas de los costados son mas largas que la del medio, dando lugar a una tercera zona que no esta dividida por la baranda del medio. Así pues, para acceder a la estación hay que pasar primero por esta tercera zona del acceso, luego por una de las dos antes nombradas y cruzar por uno de los torniquetes.
Si se está mirando hacia el norte a la derecha de la estación está la vía de los buses de Transmilenio y luego las instalaciones del ICETEX (Instituto Colombiano de Crédito Educativo y Estudios Técnicos en el Exterior), que limitan al norte con el Centro Colombo- Americano y al sur con una plazoleta que conecta la estación con el eje ambiental. Esta plazoleta, a su vez, limita al sur con la Academia Colombiana de la Lengua. Todos los buses llegan desde el sur y al alejarse del vagón giran hacia el oriente para regresar al eje ambiental por detrás de las construcciones recién mencionadas. Al hacer esto la calzada rodea el Centro Colombo-Americano separándolo de otra plazoleta llena de una especie de bolardos de superficie plana donde la gente se sienta. Esta plazoleta esta rodeada por unas escaleras de ladrillo que, si se ven desde arriba, tienen forma de herradura, dejando libre el lado occidental donde se encuentran dos abundantes árboles. Después de éstos esta la gran glorieta de la diecinueve con tercera que está justo frente a la estación, siguiendo la convención propuesta al principio de este párrafo.
Sin dejar a un lado dicha convención, a la izquierda de la estación hay un paso peatonal de unos ocho metros de ancho que antes era parte de la carrera tercera. A lo largo del paso hay bancas de dos puestos a cada lado, separadas entre si por unos cuatro metros, allí se ubican vendedores ambulantes, emboladores y limosneros; sobre todo en el extremo sur de la estación y al lado de Procoil, del cual voy a hablar a continuación.
Al otro lado del paso se observa el edificio Procoil, cuyos dos primeros pisos tienen locales y dos porterías (torre A y torre B) que llevan a las oficinas y apartamentos ubicados en los siguientes veinticuatro pisos. Desde la estación se ve una pizzería en el primer nivel, que esta a una altura menor que la de la acera, al lado de la cual hay un corredor que va hacia un supermercado Olímpica. Al otro lado de la pizzería se ve uno de los bares del centro comercial, frente al cual se reunen varios vendedores ambulantes (son los vendedores aquí ubicados los que proporcionan llamadas y cigarrillos a los bachilleres). En el segundo piso se ve un restaurante de ventanas anaranjadas. Procoil esta sobre la diecinueve en el extremo norte de la cuadra, limita hacia el sur con la Alianza Francesa que a su vez limita con una sucursal de Bancolombia. Con el banco termina la cuadra dando paso a una cafetería, seguida de un edificio residencial y, finalmente, las instalaciones del ICFES (instituto colombiano para el fomento de la educación superior).
NORMATIVIDAD
Los auxiliares tienen la responsabilidad de requisar las maletas o paquetes de cualquier persona que desee entrar a la estación. Para el cumplimiento de esta labor deben estar de pie en lugares puntuales de los accesos asignados según la cantidad de bachilleres que estén en el momento. La mayoría del tiempo hay dos o tres de ellos en cada acceso, pero alrededor de las seis de la tarde, completan cinco en al acceso norte. Cuando son dos deben estar en la tercera zona del acceso uno parado enfrente de cada una de las otras dos zonas; cuando hay un tercero este se ubica en la parte de acceso directo (sin caja) detrás de su compañero. En caso de que haya dos mas, estos se ubican delante de los dos primeros en la tercera zona.
El encargado de vigilar la conducta de los auxiliares es el patrullero, del cual hablaremos mas adelante. Mientras están en los accesos se les prohibe comer, beber o fumar y por supuesto distraerse conversando con los transeúntes. En cada turno tienen un descanso de media hora en el que pueden hacer lo que quieran, usualmente buscan comida y, los que fuman, buscan un cigarrillo. Aproximadamente cada media hora pasan por la estación dos agentes en una moto para vigilar el cumplimiento de las normas y recibir un breve informe por parte del patrullero. A este acto se le llama revista.
LOS AUXILIARES
Los auxiliares, también llamados bachilleres o chúcaros, ubicados en la estación de Transmilenio son jóvenes entre dieciocho y veinte años que llevan entre cuatro y seis meses prestando el servicio militar. Usan dos tipos de uniforme, por un lado esta el traje verde oliva con corbata del mismo color y camisa de un verde mas claro, zapatos de charol y boina; por otro lado pantalón y chaqueta larga, ambos verde oliva, camiseta de un verde ligeramente mas claro, un par de botas de soldado y cachucha. Sobre cualquier tipo de uniforme usan un chaleco reflector que los distingue como encargados de Transmilenio. Aparte del uniforme están equipados con una macana o bolillo como arma.
La mayor parte del tiempo se les ve charlando entre ellos de mujeres, música, o burlándose de los transeúntes, el patrullero, o de algún compañero. Si ven la oportunidad de apoyarse en las barandas o sentarse no la desaprovechan, pues tienen que cumplir con turnos de ocho horas. Fue grato para ellos, como para mí, que los acompañara durante las observaciones, pues era un entretenimiento que les hacía más agradable su estadía en la estación. En una ocasión me propusieron quedarme hasta el final del turno, yo accedí, luego estaban muy agradecidos por la compañía. Esto permitió que la comunicación con ellos fuera fluida y cordial.
EL PATRULLERO
El patrullero es un agente profesional de la policía al cual se le distingue por su sombrero (plano con visera) e insignias, pues usa el mismo uniforme y chaleco que los auxiliares. Tiene también un revolver y un radioteléfono para comunicarse con la central y pedir apoyo de otras unidades, como la policía metropolitana, antiexplosivos, y hasta el ESMAD (Escuadrón Móvil Anti-Disturbios), si es necesario.
El cargo de patrullero es rotado con más frecuencia que el de los auxiliares. En general están atentos a lo que pasa en la estación. Pasa casi todo el tiempo en el acceso sur, pues lo irrita la cantidad de transeúntes de la otra entrada que es la de mayor flujo de gente. Al ser la figura inmediata de autoridad de los auxiliares se mostraba rudo, haciendo difícil la comunicación con él.
LOS TRANSEÚNTES
La estación de las aguas es la más cercana a varias universidades del centro de la ciudad, como la Distrital, el Externado, la Central, la Tadeo, entre otras; y a otros centros educativos como la Alianza francesa y el Centro Colombo Americano. Así pues, la mayoría de la gente que utiliza la estación de Transmilenio está vinculada a estas instituciones, en especial estudiantes, aunque también hay oficinistas y gente del común que necesita ir al centro de la ciudad. Alrededor de la estación también se encuentran indigentes y vendedores ambulantes, algunos frecuentan la zona y conocen a los auxiliares.
LA RELACIÓN ENTRE LOS PATRULLEROS
Los auxiliares conservan una fraternidad leal con sus compañeros, son poco competitivos y tratan en lo posible de cubrirse unos a otros frente a la autoridad. En general pretenden pasar un buen rato y divertirse, en lo posible, en vez de cumplir la labor que se les otorga. En el acceso norte, donde se realizaron las observaciones, aprovechando la constante ausencia del patrullero, no se cumplía casi ninguna norma más allá de permanecer en el acceso (que a veces era violentada para hacer una llamada o comprar clandestinamente un cigarrillo), pero si se acerca el patrullero u otra autoridad se regulan entre todos para que no “pillen” a nadie. Una noche un chúcaro tuvo que chiflar repetidas veces para avisar a su compañero, quien estaba haciendo una llamada, que la revista se acercaba; al llegar el otro, justo antes de la revista, no estaba más aliviado que el auxiliar que lo llamó. En ocasiones alardean entre ellos sobre los beneficios que sacan de su labor, como decomisos que no entregan a sus autoridades o sobornos, pero no llegan a generar competencia o individualismo.
SU RELACIÓN CON LA AUTORIDAD
La autoridad inmediata de los auxiliares es el patrullero. La relación con esta figura depende de la persona que desempeñe el cargo, es decir, hay patrulleros que son más permisivos que otros generando diferentes conductas en los bachilleres. Por ejemplo, uno les permitía hacer llamadas en cualquier momento si se le avisaba, mientras otro se molestaba al sorprenderlos hablando conmigo. Sin embargo hay reglas que no se negocian, como la imposibilidad de comer o fumar; y otras que todos permiten romper como registrar a todo el que pase todo el tiempo, o la posición que deben ubicar en el acceso. Todos los patrulleros son muy permisivos en cuanto a las requisas mientras no se dejen “pillar” en la revista.
Así pues, los bachilleres usualmente no requisan a nadie. En todas las observaciones realizadas solo revisaban a los transeúntes en cuanto veían la moto aproximarse, a excepción de un día, en el cual hubo un evento en la Academia Colombiana de la Lengua. Los participantes del evento llegaron en carro por la calzada de Transmilenio interfiriendo con los buses de este servicio, para superar este problema llegó el Mayor encargado del funcionamiento general del sistema. En vista de la cercanía de tan importante personaje no dejaron de requisar constantemente a la gente que pretendía entrar a la estación. este comportamiento cesó en cuanto terminó de salir la gente del evento, por la misma vía por la que llegaron, y el Mayor se hubo retirado.
Un factor importante a tomar en cuenta al describir la relación de los auxiliares con la autoridad es que éstos están prestando un servicio obligatorio. Aunque algunos de los auxiliares querían continuar con la carrera militar, todos expresaban inconformidad con la función que desempeñaban en la estación. a esta inconformidad se sumaba el hecho de que, según la regulación del servicio militar, los bachilleres debían prestar servicio en Transmilenio solo durante tres meses y todos llevaban mas de cuatro en esta labor (desde que empezaron a prestar el servicio). al preguntarles por la posibilidad de reclamar por el cumplimiento de la norma respondieron con miedo: "eso es lo que ellos quieren que uno haga para joderlo después".
SU RELACIÓN CON LOS TRANSEÚNTES
Como se menciona arriba, la mayoría de la gente con la que se relacionan los auxiliares son estudiantes. En general los bachilleres consideran a éstos inofensivos, suelen decir "aquí no pasa nada, solo los estudiantes". Sin embargo su relación con los universitarios no es cordial, pues "joden" mucho cuando se les pide colaborar en el cumplimiento de su función, en ocasiones los tratan mal diciendo cosas como "estúpido" o "cuidado con la bomba". según testimonios, este comportamiento es menos frecuente la estación de las aguas que en otras cercanas a centros educativos, como la de las calles setenta y dos ó cuarenta y cinco, debido a la conciencia de estar en una zona de alto riesgo (el centro).
En algunos momentos los auxiliares tienen contacto con agentes criminales de la zona aledaña a la estación. Ellos contaban, por ejemplo, que en la estación de la calle diecinueve con caracas con frecuencia debían correr tras indigentes que cometían robos, y al alcanzarlos los golpeaban brutalmente con las macanas. Los auxiliares, al igual que el patrullero, legitiman el uso punitivo de la violencia, es decir, consideran que el castigo violento es válido e incluso necesario para mantener el orden. Esta legitimidad no se presenta solo en el ejercicio de su deber. Uno de los bachilleres, casado con la madre de su hija, manifestó sus celos a uno de sus compañeros después de haber llamado a su pareja. Inicialmente él llamó a su casa sin recibir respuesta, luego la llamó al celular pero solo escuchó una canción romántica que sonaba al fondo antes de que se cortara la llamada. Después de narrar el acontecimiento a su compañero ambos auxiliares estaban de acuerdo en que se debía castigar a la mujer violentamente.
CONCLUSIONES
Las requisas que se realizan en la estación de Las Aguas son pocas y se realizan en los momentos en los que los auxiliares son evaluados. Entonces, la cuestión es cuando requisan mas allá de a quien requisan, pues es poca la preocupación de los bachilleres en este aspecto. Ellos carecen de una responsabilidad para cumplir con su función asignada, pues están siendo obligados y no tienen una motivación mas allá del miedo a la sanción de la autoridad.
Los auxiliares están envueltos en una dinámica de normas punitivas de control a la cual deben acomodarse para cumplir el servicio militar obligatorio. Así pues no adquieren responsabilidad frente a su acción en la fuerza policial sino que se cuidan de no ser castigados, e interiorizan esta dinámica asumiendo actitudes como la descrita frente a la violencia.
La actividad de los bachilleres esta determinada por la presión ejercida por la autoridad, siendo así, la permisividad del patrullero permite que ellos no hagan mucho. Esta relación es causada por el miedo al castigo y la inconformidad de los bachilleres obligados a realizar la labor policial que se les otorga.

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