¡CULPABLES!
Hoy declararon culpables a los militares involucrados en la masacre de Jamundí en la que asesinaron a 10 oficiales de la DIJIN y un civil (hay mas información sobre este hecho en entradas anteriores de este blog) generando revuelo, como lo ha hecho este caso desde sus inicios, en la opinión de los colombianos que no saben en quien confiar. Un acto realizado por fuerza pública contra fuerza pública de las dimensiones de este hecho es un fiel retrato de la violencia de nuestro país: sin sentido aparente, despiadado, sin un culpable evidente a quien culpar, y sumido en una bruma de dudas que nadie parece ser capaz de resolver. Eventos como este en un conflicto complejo como el que vivimos han desangrado nuestro país casi desde su nacimiento como nación. Entre pruebas contundentes me sorprende ver la incredulidad de los colombianos ante un esfuerzo de hacer justicia, esto solo es prueba de que ya no sabemos en quien confiar, que la incertidumbre devoró cualquier ápice de credibilidad que emergiera de nuestro suelo, y la llegada de una era de paranoia e incertidumbre que determinará la locura de nuestro país que sigue irguiéndose sobre millares de cadáveres estancados en sangre.
Dolor. Ése es nuestro principal producto de exportación.
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